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PRÓXIMA CONVOCATORIA: MIÉRCOLES 14 DE NOVIEMBRE DE 2018

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ACOGIDA DE LA IGLESIA A LOS INMIGRANTES

 

Quien acaricia a los pobres,toca

 

la carne de Cristo…

 

… dice el Papa Francisco. A España siguen llegando miles de inmigrantes cada año. Muchos, piensan que vienen a traer el ébola, a colapsar la sanidad y a quitarnos el trabajo. Pero hay otros que hacen vida el magisterio de la Iglesia. Curan las heridas de las vallas, aminoran el dolor de la pérdida, y fomentan la ilusión por el futuro que traen estos niños –120 en lo que va de año–, hombres  y mujeres. «Nos tienen que doler sus heridas», dice Reyes, una malagueña que lleva 13 años abriendo su casa a jóvenes y familias enteras de inmigrantes. «Son un regalo de Dios»

 

  D

esde que empezó el año 2014,alrededor de 3.500 inmigrantes han sido interceptados en las costas españolas, según los últimos datos de la Agencia Frontex. Un dato que constata un aumento del 35% con respecto al m ismo período del año pasado. 120 de ellos son menores de edad. Unos alcanzan la tierra española escondidos en los bajos de un camión o de un autobús. Otros vienen en patera. También los hay polizones de barco. En España, cuando se certifica que son menores, la ley del Menor funciona. «Es una de las leyes más avanzadas que hay. Están muy protegidos», afirma don Gabriel Delgado, Secretario de Migraciones de la diócesis de Cádiz y Ceuta. El problema es el día que cumplen los 18 años, cuando toda esa protección desaparece, y sólo les queda la calle. «Nosotros atendemos a estos jóvenes con los recursos de la Iglesia, pero sin subvenciones ni ningún tipo de apoyo», añade. 

Gabriel Delgado. Secretario de Migraciones de Cádiz, con jóvenes inmigrantes en un piso de acogida de la diócesis gaditana. Foto: Joaquín Pino/Diario de Cádiz


Es el caso de Alí Moustafá. Tiene 16 años y llegó a Cádiz desde Ghana hace un mes y medio. Que tiene esa edad es una suposición. Un médico, tras realizar la pertinente prueba ósea, sostiene que tiene 18 años. Otro, certifica que podría tener entre 15 y 18.

la ley del Menor funciona. «Es una de las leyes más avanzadas que hay. Están muy protegidos», afirma don Gabriel Delgado

 La diferencia es importante: si es menor, la ley le ampararía hasta la mayoría de edad y la Junta de Andalucía se haría cargo de darle un techo, manutención, educación y sanidad. Si no, se irá a la calle. Ante la duda, el juez dictamina que tiene 18 años, y el procedimiento que se sigue con él es el del resto de adultos: Alí pasa 51 días de encierro en un Centro de Internamiento (CIE) en Tarifa. Cuando sale, se dirige –como tantos otros– al Secretariado de Migraciones de Cádiz, donde Gabriel, junto con un amplio equipo de trabajadores y voluntarios, sospechan del dictamen del juez. «Él nos dice que tiene 16 años. Se le ve en la cara. Así que nos ponemos manos a la obra para que el chico contacte con su fam ilia y pueda pedir el certificado de nacimiento, porque este documento prima en la legislación», afirma Delgado. No es un proceso rápido. Mientras, el equipo de la asociación Cardijn apellido de Joseph Cardijn, fundador de la Juventud Obrera Cristiana, -la JOC– se encarga de él. «Se le nota el sufrimiento», dice Juan Carlos Carvajal, coordinador de la asociación. Normal. Alí cuenta a Alfa y Omega cómo salió de su Ghana natal con tan sólo 12 años. Su familia estaba desperdigada por el país, y él estaba solo y sin futuro. Así que emprendió un viaje de 4 años, hasta alcanzar el sueño europeo. Por el camino ha sufrido pérdidas, como la de «una persona que me acompañaba desde mi país, que era como de mi familia, y que murió en el bosque», explica con tristeza

Por el camino ha sufrido pérdidas, como la de «una persona que me acompañaba desde mi país, que era como de mi familia, y que murió en el bosque», explica con tristeza
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